Presentación del Museo del Carmen de Maipú

El Banquete

Durante el siglo XIX y principios del XX los banquetes fueron acontecimientos no sólo sociales, sino también de vida política. Los políticos y hombres de negocios muchas veces preferían discutir sus asuntos en estas instancias, entre deliciosas preparaciones gastronómicas, licores y cigarrillos, que en las frías salas del Congreso Nacional.
La mayoría de los banquetes se realizaba en honor a diplomáticos, chilenos o extranjeros, políticos de trayectoria, miembros del Gobierno o de las Fuerzas Armadas, o bien, a artistas. El banquete giraba en torno a la comida, que se servía en medio de un ceremonial muy estricto. La moda que predominaba en Chile en esa época era la francesa, la cual establecía el servicio de cinco o seis platos, además de variados postres y licores. El protocolo indicaba que el anfitrión debía sentarse en el lugar de máxima importancia, a su derecha se sentaba el homenajeado, y a continuación, los restantes invitados en orden de importancia. El ofrecimiento del banquete, en el que se destacaban los meritos del homenajeado, constituía un elemento muy importante, así como la respuesta que debía dar el festejado, discursos que muchas veces causaban grandes efectos políticos o diplomáticos.
Frente a cada puesto se encontraba el Menú del banquete, escrito en francés, que informaba a los comensales cuáles serían los manjares que se les ofrecerían en esa ocasión. Cada Menú era una pequeña obra de arte, que llevaba inscrito el nombre o los símbolos patrios de los homenajeados en la fiesta. El Menú es el único recuerdo que los banquetes han dejado a las futuras generaciones. Gracias a ellos, podemos conocer cómo eran las costumbres y las formas sociales de aquellas personas que dirigían los destinos del país. Podemos saber cuáles eran los gustos de la época, pero también a quiénes homenajeaban y por qué razón. Los banquetes eran una interrupción del espacio cotidiano, pues los invitados debían vestirse especialmente para la ocasión y observar las normas sociales. Pero, por sobre todo, fueron instancias en donde se mezclaba lo público con lo privado: las disputas políticas con las buenas maneras, las alianzas parlamentarias con los compromisos familiares y los futuros noviazgos, la ausencia total de la mujer en el Congreso con su indispensable y reluciente presencia en los salones.
Texto e investigación: Javiera Errázuriz Tagle

Cartas de un héroe 1881-1882 Arturo Pérez Canto Batalla de La Concepción

La Guerra del Pacífico ha quedado en la memoria de los chilenos como una gran gesta nacional. Nuestro Ejército venció a la alianza peruano – boliviana y en las batallas se forjaron héroes como Arturo Prat, Manuel Baquedano y muchos otros. Sin embargo, miles de anónimos soldados chilenos tuvieron que sortear las penurias y dificultades propias de una guerra.
Hacia 1879 la situación económica en Chile no era la mejor, por ende los integrantes del ejército y sus pertrechos habían sido constantemente reducidos producto de la disminución del presupuesto de Defensa. Mientras Perú y Bolivia movilizaban conjuntamente caso 120 mil reservistas, Chile apenas alcanzaba los 50 mil. [1] En vista de la escasez de soldados, el Gobierno Chileno dispuso el enrolamiento militar de jóvenes no menores a 16 años. El estallido de guerra causó un fervor enorme entre los chilenos, especialmente entre los jóvenes, que en masa se alistaron en el Ejército.
Los soldados y sus oficiales se dirigían al Norte, deficientemente apertrechados para la dureza del clima del desierto y la dificultad de sus actividades en territorio ocupado. En diversos puntos se organizaban campamentos, que iniciaban sus rutinas a las cinco de la mañana con el toque de diana. Luego se realizaban ejercicios militares que duraban de 6 de la madrugada a 10:30, hora en que se les daba de comer. Los ejercicios continuaban entre las 14 y las 17:30 horas y a las 20 horas los soldados comían y se iban a dormir.[2] Luego de acantonarse en el Norte, grupos de soldados fueron enviados a Lima. Entre ellos estaba el subteniente Arturo Pérez Canto, quien, en 1880, se había trasladado desde Valparaíso a Arica y desde allí a Tacna, siguiendo al regimiento Chacabuco. Cuando Pérez Canto se unió al Ejército apenas tenía 16 años de edad. [3]
[1] Carlos Donoso y Ricardo Couyoumdjian, De soldado orgulloso a veterano indigente. La Guerra del Pacífico. En Historia de la vida privada en Chile, tomo 2, Cristián Gazmuri y Rafael Sagredo (editores), Ediorial Taurus, Santiago, 2006, p. 237.
[2] Ibid, p. 246
[3] www.igm.cl

VISTAS DEL MUSEO DEL CARMEN


Sala Darío Brunet


Sala Roberto Zubiaguirre


Sala Carruajes


Galería de la Victoria




Sala Obispo Alday


Sala Pbro. Elías García Huidobro


Sala Documentos Históricos


Sala Multimedia


LA CIUDAD MODERNA


Hacia la década de 1840, Santiago conservaba todavía las características de la vieja ciudad colonial. Ricos y pobres convivían sin demasiados problemas en una ciudad pequeña y tranquila, donde sólo los campanarios de las iglesias y conventos destacaban en una traza regular y uniforme. En las décadas siguientes, la ciudad experimentó un rápido crecimiento, que la llevó a pasar de 90.000 habitantes en 1854 a 507.000 en 1920. En ese período, una gran masa de población se desplazó desde las zonas rurales para instalarse en la periferia santiaguina, dando origen a extensos barrios marginales desprovistos de servicios públicos y en precarias condiciones materiales de subsistencia. El crecimiento de los barrios marginales a partir de la segunda mitad del siglo XIX , contrastaba con la imagen de una ciudad próspera y pujante, que se podía observar en las elegantes mansiones construidas por la élite enriquecida, gracias la expansión económica, así como en el vasto programa de remodelación urbana que llevó a cabo el intendente Benjamín Vicuña Mackenna entre 1872 y 1875 y que fue continuado por las siguientes administraciones.

FIN DEL SIGLO XIX




El fin de siglo estuvo marcado por fuertes tensiones políticas que enfrentaron al Ejecutivo con el Congreso Nacional, proceso que culminó con la negativa de este último a aprobar las leyes periódicas que fijaban las fuerzas de mar y tierra así como la Ley de Presupuesto de gastos públicos.
El Presidente José Manuel Balmaceda reaccionó declarando, en una Proclama pública del 7 de enero de 1891 que, dada la situación de ingobernabilidad producida, se renovaban las mismas leyes sobre esa materia dictadas el año anterior. Los partidos de la oposición respondieron con el Manifiesto de los Representantes del Congreso a bordo de la Escuadra, desconociendo las facultades del poder ejecutivo. Balmaceda, el 11 de febrero de 1891, ordena la inmediata clausura del Congreso Nacional. Comenzaba así una guerra civil, que duraría seis meses y costaría la vida a cerca de 10.000 chilenos, en una población de más de dos millones y medio de habitante .
Tras las batallas de Concón y Placilla que otorgó el triunfo a las fuerzas congresistas, el Presidente Balmaceda reconoció su derrota y dimitió de su cargo el 29 de agosto de 1891, entregando el mando del país al general Manuel Baquedano. Ese mismo día se dio comienzo a un violento saqueo a las residencias de destacados balmacedistas, en la ciudad de Santiago y otras ciudades. La tragedia que dividió al país finalizó con el suicidio del Presidente Balmaceda, el mismo día que finalizaba su mandato constitucional.

LA GUERRA DEL PACIFICO


En el año 1878, el presidente boliviano Hilarión Daza aprobó una ley que aumentaba 10 centavos el impuesto que pagaban los trabajadores chilenos que explotaban el salitre. Con esta decisión se estaba violando el acuerdo de 1874. Chile sé negó a aceptar esta alza por lo que el mandatario boliviano, en febrero de 1879, dio la orden de rematar las salitreras que estaban en manos chilenas. Hilarión Daza tomó esta decisión sabiendo que provocaría una guerra, pues estaba confiado en el apoyo del Perú, país con el que firmó un tratado secreto en 1873. El presidente Aníbal Pinto ordenó que las tropas chilenas fueran al norte, desembarcaran en Antofagasta , e impidieran la acción boliviana. El desembarco de las tropas chilenas se produjo el mismo día en que estaba previsto el remate, 14 de febrero de 1879. Como nuestro país conocía la existencia del tratado secreto entre Bolivia y Perú, decidió declararles la guerra a ambos países en abril de 1879. Intentando dominar la vía marítima, la escuadra chilena bloqueó Iquique, principal puerto salitrero del Perú. El 21 de mayo de 1879 se enfrentaron, en la bahía de Iquique, las embarcaciones chilenas Esmeralda y Covadonga, y las naves peruanas Huáscar e Independencia. El combate fue desigual. Las débiles y frágiles embarcaciones chilenas no resistieron el embate de las peruanas, y en un gesto de patriotismo, el capitán de la Esmeralda, Arturo Prat, saltó a la cubierta del Huáscar, en un último esfuerzo por defender el honor de Chile. La jornada en Iquique terminó con la muerte de muchos chilenos, y el hundimiento de una de sus naves. Sin embargo, el gesto de Prat y la captura de la Independencia constituyeron para los chilenos una fuerte motivación para seguir luchando. El predominio definitivo de Chile en el mar se logró después del combate de Angamos, cuando la Armada chilena logró apoderarse del Huáscar.

LA VIDA REPUBLICANA


La sociedad chilena de mediados de siglo se movió lentamente en una transición, que la llevó desde una modalidad colonial hispana hasta una sociedad en la que coexistían formas agrarias y burguesas. El cambio podía observarse en las ciudades, donde los nuevos ricos demostraron su fortuna en la edificación de palacios y mansiones, que desencadenaron unacorriente de transformaciones urbanas. La antigua austeridad de los inicios de la república fue desechada por el gusto de objetos suntuosos de origen francés, en la moda femenina e inglesa en el ámbito masculino. Los sectores adinerados hicieron de lo mundano y el buen tono su modo de ser, basado principalmente en la admiración de lo francés que llevó a la sociedad aristocrática chilena a importar una imagen glamorosa y refinada, que tuvo su proyección a través de los objetos que decoran su mansión hasta el modo de vestir, que en el caso de la moda femenina incorporó elementos como quitasoles para los paseos, el uso del abanico, guantes; además del uso de amplias faldas de finas telas, se incorpora la ropa de estación, los abrigos y las pieles, los trajes de fiesta realizados en costosas telas como la seda y el encaje. En el caso de los varones el uso del sombrero de copa era infaltable del frac, traje de etiqueta que utilizaron los Presidentes y miembros del Senado y que formaron junto con la carroza a la Daumont parte de la escenografía del Chile Republicano.

NEOCLASICISMO AMERICANO


Después de la expulsión de los jesuitas bávaros que desarrollaron en Chile el estilo barroco, vino un segundo periodo, denominado neoclasicismo, cuyo fundamento buscaba la pureza en la forma y representar lo bueno y verdadero a través del arte. El neoclasicismo interpretaba a la nueva clase política que tenía su origen en la Revolución Francesa y que en Hispanoamérica se comprometía con el proceso de independencia de las colonias. En Chile el neoclasicismo tuvo su exponente en el pintor mulato José Gil de Castro, quien retrató a los militares y personajes políticos y sociales de la época. Su pintura se caracterizó por retratar con detalle, no sólo para el recuerdo familiar, sino para la perpetuación cívica y secular de sus retratados. De los retratos más importantes destacamos el del Capitán Bernardo O’Higgins en 1820, el retrato de Isabel Riquelme Meza en 1819, del General José San Martín, entre muchos otros.En la arquitectura Neoclásica su gran representante en Chile fue el arquitecto romano Joaquín Toesca y Ricci, quien construyó notables edificios, entre ellos La Casa de Moneda. La elaboración de los planos correspondientes demandó bastante tiempo, ya que debió compatibilizarla con otros trabajos. Sólo en 1782 los planos de la Catedral y de La Moneda estuvieron terminados. Además, en 1783 se le encargó reparar las defensas de la ciudad de Santiago ante la violenta crecida del río Mapocho. En 1785 debió encargarse de la demolición del antiguo edificio de la Real Audiencia y de la construcción del edificio de la nueva cárcel y el ayuntamiento, y tomó a su cargo la reparación de algunos errores arquitectónicos, que presentaba la Catedral de Concepción.

INDEPENDENCIA DE CHILE


En 1808 Fernando VII, Rey de España, fue capturado por Napoleón, lo que provocó en las colonias Americanas diversas reacciones contrapuestas. Por un lado la de los realistas, grupo social formado por funcionarios españoles encabezados por la Real Audiencia, quienes rechazaron cualquier intento independentista. Por otro lado los Patriotas, representados por miembros del Cabildo; influenciados por las ideas ilustradas, la revolución francesa y la independencia de Estados Unidos, alentaron a los criollos a independizarse de la corona. Tras algunas medidas autoritarias de los realistas, como el apresamiento de algunos patriotas por parte del gobernador García Carrasco, los vecinos de Santiago montaron una guardia armada para impedir cualquier acto de fuerza del gobernador. Dada la gravedad de los acontecimientos la Real Audiencia solicitó la renuncia al gobernador, reemplazándolo por el oficial de más alto rango, Don Mateo de Toro y Zambrano, quien para evitar la violencia, convocó a un Cabildo Abierto, con el fin de discutir la situación provocada por la ausencia del Rey. El encuentro se realiza el 18 de septiembre de 1810, cabildo que acordó la libertad de comercio y el llamado a formar el congreso nacional al año siguiente.

ARTES DECORATIVAS


El gusto de la clase aristocrática se manifestó sobre todo al interior de la Hacienda, principalmente en un salón denominado la Cuadra, el aposento más importante que se encontraba decorado por uno o más espejos, una imagen religiosa de la virgen o del Santo patrono de la familia, además de gruesos cortinajes y una alfombra que cubría el piso ladrillado. La iluminación de la sala era a través de grandes candelabros y lámparas que pendían del cielo con velas, además del uso de cornucopias (espejos que contaban con un candelabro a los lados). La calefacción era por medio de braseros de plata o de bronce en donde hervían el agua para tomar mate, mientras se acompañaban de dulces confitados, licores y mistelas. La llegada del jesuita Carlos Haymhausen produjo profundos cambios en las artes del país. Instalados en Calera de Tango, los jesuitas constituyeron talleres industriales montados con las más modernas técnicas; en ellos se realizaron muebles de lujo, grandes estanterías, relojes, cálices de plata, sagrarios, mates, esculturas y cuadros que decoraron las mas importantes Iglesias y residencias coloniales, hasta la expulsión de los Jesuitas en 1767.

EL ARTE VIRREINAL


El Arte virreinal se define como las expresiones artísticas de carácter religioso que surgen en las colonias españolas y portuguesas en América, tras el descubrimiento y conquista de nuestro continente en el siglo XV. El arte virreinal se expresa principalmente a través de la pintura y la imaginería; ambas expresiones son de carácter anónimo, pues no existe la idea del artista, en el sentido Renacentista, sino de taller de artesanos dirigidos principalmente por las órdenes religiosas, quienes juntos a los indígenas reproducen imágenes para la evangelización.
El arte Virreinal tiene como principal objetivo catequizar y enseñar el dogma de la religión católica a los indígenas; con este fin emplean principalmente los grabados, estampas y esculturas europeas de españoles, italianos y flamencos, que son traídas para abastecer las necesidades religiosas y estéticas de los soldados, gracias a la política de importación y el compromiso misional ratificado por el papa Alejandro VI, mediante la Bula Inter Coetera, que establece que la corona contribuye con un tercio al envío de objetos de culto y a las construcciones religiosas que se realizan en América.

LA INFLUENCIA EUROPEA


El arte Virreinal sudamericano posee tres corrientes de influencia en el desarrollo de la pintura y la imaginería. La primera en la pintura y la imagineria fue la influencia italiana Manierista que se caracterizó por el refinamiento de la figura humana y lo recargado de los movimientos. Una segunda corriente fue la influencia flamenca, la cual tuvo presencia gracias a una técnica que se mostró esencial para expresar las imágenes: el grabado. La principal figura de la escuela de pintura flamenca fue Pablo Rubens (1577-1640). Sus pinturas llegaron al Virreinato del Perú y sirvieron de inspiración a los pintores locales los que imitaron su estilo. Por último la influencia española, del mismo modo; también sirvió de inspiración a los pintores criollos, quienes utilizaron en su mayoría obras de temario religioso producidas en los talleres sevillanos y andaluces del siglo XVII, como las de Francisco Zurbarán (1598-1664) y Bartolomé Murillo (1618-1682). Ambos pintores destacarán por su influencia a partir de la segunda mitad del siglo XVII y la primera mitad del XVIII.

TALLERES DE ARTE VIRREINAL


El arte virreinal se desarrolla de acuerdo a los períodos de influencia estilística, definidos por las escuelas o talleres artísticos creados por las distintas órdenes religiosas, ubicados en las ciudades de Quito, Cuzco y en el Altoperú. Estas tres ciudades formaron escuelas con características propias, que permitieron el desarrollo de un arte virreinal que abasteció de imágenes aquellas ciudades en donde existía una producción de menor calidad y cantidad. La primera etapa del arte virreinal se sitúa entre 1630 y 1700 y en ella se refleja la influencia directa de la copia de grabados de origen europeo con repertorio Manierista, que se caracteriza por el alargamiento de la figura, los espaciosos fondos arquitectónicos, las fisonomías ideales de personajes religiosos y el cromatismo tornasolado y traslúcido. La segunda etapa del arte virreinal se puede denominar como Barroco Mestizo y se desarrolla entre el 1700 a 1790; esta se caracteriza por una menor influencia europea y por el desarrollo de temas y técnicas peculiares, en donde se fusionan los valores nativos con la nueva religión.

ESCUELA CUZQUEÑA




La escuela cuzqueña se divide en tres periodos, el primero desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XVII, se caracteriza por la influencia del grabado y pintura flamencas, además de la pintura de origen español. De este periodo es innegable la influencia de los artistas Bernardo Bitti, Diego de la Puente, Angelino Medoro y Mateo Pérez de Alesio . En el segundo periodo, hacia fines del siglo XVII, los pintores nativos se independizan de los maestros españoles, abriendo sus propios talleres. Surge así una escuela definida por los grandes maestros cuzqueños como Diego Quispe Tito y Basilio Santa Cruz de Pumacallao, su seguidor más contemporáneo fue Juan Zapata Inca, quien estuvo a cargo de la serie de La Vida de San Francisco de Asís, solicitada por los franciscanos de Santiago de Chile. El tercer periodo que abarca el siglo XVIII se extendió más allá del virreinato y se caracterizó por el uso del brocateado, que es la aplicación de pintura dorada sobre los destellos de santidad, vestiduras y cortinajes. Es durante este momento en que la pintura cuzqueña alcanza una expresión independiente, en el que se produce un mestizaje estético y artístico que se impone sobre la pintura europea y se intensifica la venta de lienzos a escala masiva en las principales ciudades de Sudamérica.

ESCUELA QUITEÑA


La escuela Quiteña tiene su origen en la escuela de Artes y Oficios, fundada en 1552 por el sacerdote franciscano Jodoco Ricke, quien junto a Fray Pedro Gocial transforma el colegio San Andrés, en el lugar donde se forman los primeros artistas indígenas.
La pintura Quiteña se caracterizó por el uso de una paleta de colores ocre y colores fríos más cercana a la europea, utiliza grandes espacios abiertos y trabaja la figura humana en perspectiva lineal. Las máximas figuras de la pintura Quiteña fueron el Pintor Miguel de Santiago (1626-1706), Nicolás Javier de Goribar en el siglo XVII y Bernardo Rodríguez con Manuel Samaniego en el siglo XVIII.
Tras la ratificación del Concilio de Trento que aprueba el destino y el uso de las imágenes religiosas con el fin de promover la fe católica, Quito se convierte en el principal centro de producción de imagineria hispana en conjunto con México. Los temas principales que representó fueron el nacimiento de Cristo, las figuras de Jesús y las distintas advocaciones de María. En Quito cabe destacar la figura de Bernardo de Legarda y Manuel Chili, llamado Caspicara .

ESCUELA ALTOPERUANA


La pintura Altoperuana se desarrolla en la región que hoy comprende la actual Bolivia, principalmente en la ciudad de Potosí, y es la primera escuela que se identifica con la escuela sevillana de pintura, en especial con los maestros Zurbarán y Murillo. En la pintura dominan los colores pastosos, con insistencia en los tonos pardos, los que son aplicados básicamente en las carnaciones de la figura humana. De esta influencia recogen el dramatismo de la figura humana, a través del tratamiento de las carnes cubiertas de llagas, con venas hinchadas y rostros expresionistas, utilizan además una ornamentación detallista que caracteriza también a la imagineria. Los artistas que se destacan de esta escuela son Melchor Pérez de Holguín y el seguidor de su obra Gaspar Berrío, quien a diferencia de su maestro utiliza finísimos sobredorados.

LA CONQUISTA ESPAÑOLA


Los hombres que llegaron al nuevo continente, provenian de distintos estratos sociales. Participan desde soldados de alto rango o aventureros en busca de fortuna y ascenso social, hasta sacerdotes que desean promover la conversión de los aborígenes. Los territorios americanos y los pueblos indígenas son sometidos paulatinamente bajo el poder de la corona y los conquistadores. La superioridad bélica de los conquistadores como las ballestas, las espadas de acero y el uso de caballos y perros son decisivos en la guerra de conquista. Desde Panamá, Francisco de Pizarro junto a Diego de Almagro, organizó una empresa descubridora que viajó al sur del continente, en búsqueda de tierras ricas en oro. En 1531, los españoles llegaron a Perú y desde allí realizarían la conquista del resto del continente. En 1539, tras obtener de Francisco Pizarro la autorización así como el título de teniente gobernador de Chile, Pedro de Valdivia inició los preparativos de la expedición, que partió de Cuzco a mediados de enero de 1540. Valdivia tomó posesión de las tierras en el valle de Copiapó; más al sur, en el valle del Mapocho, fundó Santiago de la Nueva Extremadura el 12 de febrero de 1541.

EL ARTE PREHISPANICO


El arte Prehispánico se define como las expresiones materiales desarrolladas por las culturas anteriores a la llegada de los españoles a América. Este arte se caracteriza por tener una función principalmente mítica de ratificación de la sociedad que la origina.
Es realizada por artesanos que trabajan para las elites religiosas y que tienen la misión de relatar a través de la arquitectura, la cerámica, el textil, el arte plumario, la orfebrería y la pintura, los grandes mitos que dan origen a su cultura.
En la zona de los Andes, el arte Prehispánico se caracteriza en general, por el desarrollo de formas de representación, que van desde la abstracción geométrica simbólica, a las formas figurativas realistas, las que permitieron la comprensión por parte de los indígenas, de las imágenes religiosas traídas por lo españoles.

SANTIAGO 1900

SIGLO XIX

BATALLA DE MAIPÚ

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Museo de Maipú accesible desde las bibliotecas

Jueves, 29 de Junio de 2006, portal dibam.cl

El Museo del Carmen donó a las bibliotecas públicas de la Región Metropolitana un disco compacto que muestra las colecciones patrimoniales que exhibe el museo. A través de imágenes y textos nos permite ubicar los objetos en su contexto histórico y geográfico.

Una mirada a la Historia se titula el disco compacto que editó el Museo del Carmen de Maipú y que fue donado a 50 bibliotecas públicas que conforman la Red de la Región Metropolitana. Además recibirán este material las bibliotecas o Centros de Recursos para el Aprendizaje, CRA, de las escuelas básicas. El contenido de este cd está dividido en cinco partes: Historia del Museo, Colecciones, Una mirada a la historia, Un fragmento del tiempo y Bibliografía. Asimismo, se pueden realizar búsquedas temáticas y acompañarse con música de la época interpretada por el Conjunto Madrigale de la Universidad de Playa Ancha. La sección colecciones despliega imágenes y textos descriptivos de las reliquias de los Padres de la Patria, documentos históricos, imaginería, carruajes, objetos religiosos, archivo fotográfico y cerámica precolombina. La entrega de este material estuvo a cargo del Director del Museo del Carmen, Germán Domínguez y la ceremonia se realizó en el gabinete de la Directora de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), Nivia Palma. Participaron además el Subdirector de Bibliotecas Públicas, Ricardo López y la Coordinadora Nacional de Bibliotecas Escolares, Constanza Mekis.

Museo del Carmen; gastronomía histórica


jueves, 14 de septiembre de 2006, portal maipú.cl

En el marco de las celebraciones de Fiestas Patrias, el Museo del Carmen del Santuario Nacional de Maipú, inauguró una exposición que da cuenta de los detalles sobre las comidas y banquetes que se servían hace más de cien años en nuestro país.A través de manuscritos, copas y utensilios de vajilla entre otras piezas únicas, el visitante puede adentrarse en los códigos y costumbres de fines del siglo XIX y principios del XX. De esta forma es posible entender la importancia del banquete como un rito y acontecimiento social; en torno al cual los políticos y hombres de negocios preferían discutir sus asuntos, entre deliciosas degustaciones gastronómicas, licores y cigarrillos. Diplomáticos, uniformados nacionales o extranjeros; además de prelados y funcionarios de gobierno, eran los comensales y homenajeados más frecuentes de este tipo de eventos, los que por cierto eran regidos por un riguroso protocolo.La muestra estará abierta hasta el próximo sábado 30 de Septiembre en el Museo del Carmen, a un costado del Santuario Nacional de Maipú. Los horarios de visita son de martes a viernes durante la mañana, y los fines de semana en doble jornada. El valor de las entradas es de $500 pesos para adultos y $250 para niños.

CD del Museo del Carmen

martes, 18 de abril de 2006, portal maipú.cl

Con una exhibición a cargo del director del Museo del Carmen, Germán Domínguez, se lanzó el CD room del museo elaborado como herramienta pedagógica para colegios, direcciones municipales, centros de archivos, bibliotecas y museos de la región Metropolitana. El proyecto subvencionado por el Municipio y Museo del Carmen, es un valioso recuento visual de las 12 colecciones de piezas culturales, patrimoniales, históricas y religiosas que datan desde el siglo XVII al XX. Reliquias, carruajes de presidentes de la República, platería, piezas textiles, pinturas e inmobiliario de épocas de la prehistoria, colonia, independencia y república de Chile, conforman esta muestra interactiva que recoge el arte más fino y lo más valioso de nuestra historia nacional.Un museo, creado en 1956 por el cardenal José María Caro, que hoy tendremos al alcance de nuestras manos en formato interactivo-digital.Puedes adquirirlo en el mismo Museo del Carmen ubicado a un costado del Templo Votivo de Maipú.